A principio de 1910, los Semple, que
ahora esperaban un hijo, llegaron a Hong Kong. Pero Aimee no
estaba preparada para lo que vio. La dieta china
de orugas, insectos y ratas la asqueaba, y su departamento era tan ruidoso
que casi no podían descansar.
Un día, los hindúes quemaron a un hombre vivo justo fuera de la ventana
de su cocina. Esto, junto con todo lo demás, hacía que Aimee viviera al
borde de la histeria la mayor parte del tiempo. Había llegado a odiar la
obra. Y pronto, debido a las malas condiciones en que vivían, ella y
Robert contrajeron malaria. El estado de Robert era peor que el suyo, y el
17 de agosto, sólo dos meses después de llegar, Robert Semple había muerto.
Un mes después de la muerte de su esposo, Aimee dio a luz una pequeña niña
que pesó sólo dos kilogramos. La llamó Roberta Star.
Hogar, dulce hogar
Ya de regreso en su hogar, Aimee lloró la
pérdida de su esposo Robert durante más de un año, pero también
continuó buscando la voluntad de Dios para su vida. Fue a Nueva
York y luego a Chicago; deseaba ministrar en las iglesias que
Robert había dejado. Cuando la salud de su hija se
deterioró, regresó al hogar de su niñez. Pero su dolor no le permitía
estar quieta por mucho tiempo, y finalmente volvió a Nueva York.
Mientras estaba allí, conoció a Harold McPherson, quien pronto se
convertiría en su quien pronto se convertiría en su segundo esposo.
El 28 de febrero de 1912, Aimee y Harold se casaron.
Para julio de 1912, estaba esperando otro hijo. Según Aimee, el
único problema real que ella y Harold debieron enfrentar en su
relación matrimonial fue debido a que sus metas eran totalmente diferentes.
Harold tenía un buen empleo y quería que Aimee fuera como las
las demás mujeres: que limpiara la casa y cocinara. Pero Aimee
sentía que ya no podía permanecer tan confinada y al mismo tiempo
primera reunión de campaña pentecostal, le envió un telegrama a
Harold: "He tratado de seguir tu camino y he fallado. ¿No
querrías venir tú ahora, y seguir mi camino? Estoy segura de que seremos felices".
Una carpa y el poder espiritual
Pronto Aimee comenzó a predicar por su cuenta.
Utilizaba cualquier método para atraer a la gente,
y las personas venían de todas partes en el campo para escucharla.
En 1915, una de sus reuniones contó con una asistencia
de más de quinientas personas. Se había convertido en una novedad.
Además de su carácter dramático, era una mujer, y en esos días era difícil
encontrar a una predicadora, así que todos estaban curiosos por ir a
verla y escucharla.
Con las ofrendas reunidas, pudo comprar la tan necesitada carpa.
Había una empatía natural en Aimee que acentuaba las peculiaridades
de su ministerio y atraía a grandes cantidades de personas de todas clases.
Los que se acercaban experimentaban el poder de Dios en sorprendentes
manifestaciones. Muchos venían para sentir de esa forma la presencia de
Dios, y miles de personas recibían el bautismo del Espíritu Santo.
Muchos venían para sentir de esa forma la presencia de Dios, y
miles de personas recibían el bautismo del Espíritu Santo.
Quemaduras, heridas y carnaval
Como ya hemos mencionado, Aimee
era conocida por su forma afectuosa de predicar. Con frecuencia
trataba a la gente que la escuchaba como una madre trataría a su
hijo. Nunca condenaba ni amenazaba; siempre alentaba a quienes la
escuchaban a enamorarse de la gracia y la misericordia de Dios.
Pero, como una madre firme, no era débil. Cierta vez, una lámpara le
explotó en el rostro, y quedó envuelta en llamas. Rápidamente metió
la cabeza en un cubo con agua, pero no antes que se le produjeran
varias heridas en el cuello y el rostro. Para empeorar las cosas,
todo esto había sucedido delante de un grupo de molestos que
habían ido a observar y burlarse. La carpa estaba llena la noche
en que esto ocurrió, por lo que Aimee se retiró a la parte posterior,
terriblemente dolorida. Uno de los que se burlaban subió a la
plataforma y dijo: "La señora que predica sanidad divina se ha ha lastimado.
Se quemó la cara, así que esta noche no habrá reunión".
Pero tan pronto como acabó de decir esa palabra, Aimee entró corriendo
nuevamente a la carpa y de un salto subió a la plataforma. Estaba en agonía,
pero pudo reunir suficientes fuerzas como para sentarse al piano y gritar:
"¡Alabo al Señor que me sana y quita todo mi dolor!" Cuando ya
estaban cantando la segunda o tercera estrofa, la gente allí reunida fue
testigo de un milagro: ¡el rostro de Aimee pasó de ser rojo como una
langosta, a recobrar el color de la piel normal!
Construccion del Angelus Temple
Para este entonces, Aimee podía ver que necesitaba un lugar
permanente donde predicar. Así que entre los años de 1919 y
1923 recorrio nueve veces los Estados Unidos, predicando y
reuniendo fondos para construir el Angelus Temple.
Dondequiera que iba, la gente la amaba.
A fines de 1922, el Templo, con capacidad para cinco mil
personas
sentadas, estaba finalmente terminado. El New York Times
cubrió
ampliamente la dedicación del templo, y a partir de entonces,
los
cinco mil asientos del mismo se llenaban cuatro veces cada domingo
En febrero de 1923, Aimee abrió su escuela de ministerio
que
finalmente se conocería como el Instituto Bíblico Faro
del
Evangelismo Cuadrangular Internacional.
En febrero de 1924, abrió la radio KFSG, con la primera
licencia
radiofónica otorgada a una mujer. También fue esta la
primera
estación de radio cristiana que existió.